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ROSA MOSQUETA

¿Qué es la rosa mosqueta?

La Rosa Mosqueta (Rosa affinis rubiginosa L.) es una especie vegetal perteneciente al género Rosa, con aproximadamente 70 especies distribuidas por todo el mundo. La rosa mosqueta tiene su origen en la zona mediterránea y Europa Central. Fue llevada a América del Sur por los españoles, adaptándose muy bien como planta silvestre en suelos secos de bajo valor agrícola, en el sur y centro de Chile principalmente.

El producto más conocido obtenido de la rosa mosqueta es el aceite que se obtiene de las semillas, utilizándose también los pétalos y el fruto.

En la cáscara del fruto y su pulpa se encuentra una importante cantidad de vitamina C, además de otras vitaminas, minerales y compuestos antioxidantes.

Aceite de rosa mosqueta

El aceite de rosa mosqueta se obtiene por presión en frío de semillas de rosa mosqueta. Se trata de un aceite de color ámbar con un aroma muy característico y con unas excelentes propiedades sobre la piel, debido a su riqueza en ácidos grasos esenciales. El aceite de rosa mosqueta está constituido fundamentalmente por ácidos grasos insaturados, especialmente linolénico (34-46%) y linoleico (33-45%), lo que ofrece un gran equilibrio entre estos ácidos grasos esenciales: omega-3 (linolénico) y omega-6 (linoleico). Este equilibrio de ácidos grasos conviene a todas aquellas personas (mujeres y hombres) que quieran cuidar y mantener la belleza y salud de su piel. Tanto en forma de aceite virgen de primera presión en frío, como incorporado en cremas, contorno de ojos, geles, jabones… contribuiría a mitigar las líneas de expresión, evitar y reducir la profundidad de las arrugas o prevenir la aparición de estrías e incluso tratarlas si ya han aparecido.

Las cremas de rosa mosqueta también podrían utilizarse para prevenir el envejecimiento cutáneo y para el tratamiento de manchas cutáneas.

Para que el aceite de rosa mosqueta mantenga sus propiedades, debe ser de primera presión en frío y preferiblemente de producción ecológica.

¿Cómo se obtiene el aceite de rosa mosqueta?

El aceite de rosa mosqueta se obtiene de las pequeñas semillas que contiene el fruto. Después de la recolección manual de los frutos para no dañarlos, se secan aprovechando la luz solar, para después moler delicadamente los furos y separar las semillas. Una vez que las semillas están separadas, se someten a un prensado mecánico en frío, para obtener este preciado aceite, aunque en ocasiones se prensa todo el fruto.

¿Para qué puedo utilizar el aceite de rosa mosqueta?

El aceite de rosa mosqueta tiene múltiples utilidades, algunas de ellas son las que enumeramos a continuación.

1. Para prevenir y disminuir la aparición de arrugas.

2. Para prevenir y disminuir las estrías.

3. Para tener una piel de un color más uniforme

4. Para tener la piel más hidratada.

5. Para deducir las marcas del acné.

6. Para evitar la formación de cicatrices y evitar otras marcas en la piel.

7. Para evitar los síntomas del envejecimiento sobre la piel.

8. Para fortalecer las uñas y el cabello.

 

 

 

 

 

 

 

 

PON FRENO A LA CAÍDA DEL CABELLO CON PLANTAS MEDICINALES

La pérdida de cabello es un proceso diario que nos afecta a todos. Cada día perdemos entre 50 y 100 cabellos, algo intrascendente si tenemos en cuenta que, de modo general, ya que depende del color del cabello, tenemos en torno a 120.000. Para tener alopecia es necesario que esta caída se vea muy superada y que la pérdida de cabello no se vea compensada con el crecimiento correspondiente. La pérdida de cabello puede considerarse una cuestión estrictamente estética, pero en algunos casos tiene repercusiones a nivel emocional, pudiendo afectar tanto a hombres como mujeres. Además de seguir una dieta equilibrada, con abundancia de alimentos frescos y de calidad, conseguir una buena gestión del estrés y en definitiva, seguir unos hábitos lo más saludables posibles, podemos reparar en la utilidad de las plantas medicinales para frenar la posible caída del cabello y mejorar su aspecto. Aspecto que también reflejará la salud de cada persona, en su sentido más amplio. Estas son algunas de las plantas medicinales más usadas tradicionalmente en el contexto de la salud capilar.

Suplementos tópicos y orales a base de extractos de sabal (Sabal serrulata), han demostrado efectos positivos en personas con alopecia androgenética o calvicie común, debida principalmente a la acción de las hormonas masculinas o andrógenos y efluvio telógeno (caída repentina del cabello en un período de tiempo limitado que afecta principalmente a mujeres jóvenes). El extracto de sabal inhibe los dos isoenzimas de la 5-alfa-reductasa (enzima que permite la conversión de la testosterona en dihidrotestosterona, un andrógeno activo). El exceso de dihidrotestosterona (DHT) reduce la fase anágena (período de crecimiento del cabello, con una tasa de crecimiento media de 1 cm al mes) y aumenta la fase telógena (fase de reposo, que dura de 2 a 3 semanas).

Un flujo sanguíneo inadecuado al cuero cabelludo también puede ser otra razón para la pérdida de cabello debido a la menor cantidad de oxígeno y nutrientes que lo alcanzan. Diferentes estudios han descrito cambios en la vascularización del folículo piloso según la etapa del ciclo capilar (mayor durante la fase anágena) y también una menor irrigación sanguínea e hipoxia, en algunos tipos de alopecia. El ginkgo (Ginkgo biloba), tiene una acción vasodilatadora, protectora capilar y aumenta la tolerancia a la hipoxia. Esta acción del ginkgo a nivel de mejora de la vascularización del folículo piloso se ve potenciada con el romero (Rosmarinus officinalis) que a sus acciones antioxidantes y antiinflamatorias se unen las vasodilatadoras y protectoras vasculares. El romero se ha utilizado tradicionalmente para evitar la picazón en el cuero cabelludo y mejorar el grosor del cabello, así como su crecimiento, gracias a su capacidad para mejorar la regeneración celular. El aceite esencial de menta (Mentha x piperita) aumenta la circulación en el área donde se aplica. Este hecho puede ayudar a promover el crecimiento del cabello durante la fase anágena. En modelos animales, el aceite esencial de menta utilizado tópicamente aumentó la cantidad de folículos pilosos, la profundidad de los mismos y el crecimiento general del pelo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

HONGOS Y SISTEMA INMUNE

 

El número estimado de especies de hongos en la tierra es de 140.000 y se utilizan ampliamente por sus características nutricionales y medicinales. El cultivo del cuerpo fructífero, es decir, la propia seta (carpóforo) y del micelio, la producción de componentes bioactivos en poco tiempo y la posibilidad de manipulación para optimizar la producción, son algunas de las ventajas más reconocidas de los hongos como fuente de alimentos funcionales y de moléculas naturales. Los hongosson ricos en fibra dietética, aminoácidos esenciales, minerales y muchos compuestos bioactivos, especialmente los relacionados con las funciones del sistema inmune.

Los hongos medicinales se refieren a todos aquellos hongos que se pueden ver a simple vista (macroscópicos) cuyos extractos o polvo de cualquier etapa del desarrollo del hongo, hayan demostrado efectos beneficiosos documentados sobre la salud. Muchos hongos comestibles y sus productos han demostrado ser un componente beneficioso de la dieta humana y algunos de estos hongos comestibles, también se incluyen comúnmente como hongos medicinales. El sistema inmunológico humano puede ser modulado por alimentos, suplementos o agentes bioactivos endógenos. Se han aislado diferentes tipos de compuestos inmunorreguladores de hongos medicinales, incluidos sus cuerpos fructíferos y los micelios fermentados. Algunos de estos compuestos son terpenos, terpenoides, lectinas, proteínas inmunomoduladoras fúngicas (PIF) y polisacáridos. Las distribuciones de estos compuestos difieren entre las especies de hongos y sus potentes actividades de modulación inmunitaria varían según sus estructuras centrales y las modificaciones químicas de la composición de las fracciones.

Uno de los hongos más estudiados y utilizados es el “hongo de la inmortalidad” o  reishi: Ganodermalucidum (Leyss. ex. Fr.) Karst. Los terpenos y terpenoides de G.lucidum podrían estimular las expresiones de genes que codifican determinadas proteínas directamente implicadas en modular las funciones del sistema inmune. El lentinano es uno de los polisacáridos más conocidos por sus actividades inmunomoduladoras, aislado del shiitake: Lentinulaedodes (Berk.) Pegler. Las proteínas de los hongos y los complejos de proteínas conjugadas, también son bien conocidas por sus accionesinmunomoduladoras.Las especies de hongos medicinales que contienen lectinas son muy diversas, un representante es el maitake: Grifola frondosa (Dicks. Fr) S.F. Gray.

 

 

 

 

 

 

 

 

DOLORES ARTICULARES Y ÁRNICA

Los trastornos inflamatorios articulares crónicos, como la artrosis y la artritis reumatoide, tienen en común un aumento de la inflamación y el estrés oxidativo, que provocan alteraciones en los tejidos progresivas y con frecuencia síntomas incapacitantes.

Llama mucho la atención que el término “árnica” y la especie Arnica montana L. eran  desconocidos  por autores de la trascendencia de Hipócrates o Dioscórides y que no aparezca mencionada en textos antiguos de referencia en materia de plantas medicinales. Es muy probable que la primera mención a la planta conocida como “árnica”  sea la que se encuentra  en  la  obra  “Physica”  de   Santa Hildegarda de Bingen pero no está claro que  se  pueda  vincular  con  A.montana. Más que de una planta concreta se puede hablar del concepto de “árnica”, que alcanzaría una gran relevancia  en  el  siglo   XVIII  junto  con  otras  plantas, en mezclas con aceites vegetales y grasas animales indicadas para el tratamiento  de  todo  tipo  de  golpes,  inflamaciones  y  dolores  musculares,  ampliamente  utilizadas  en  la  región  alpina, desde donde se extendió y pasó a ser una de las plantas más utilizadas en el ámbito fitoterapéutico y homeopático.

 

Las flores (inflorescencias) de la estornudera, tabaco de montaña o  árnica, se han utilizado durante siglos en la herbolaria tradicional como remedio para las afecciones del aparato locomotor relacionadas con traumatismos, distensiones y/o inflamaciones, constituyéndose en uno de los remedios naturales más utilizados para las afecciones reumatológicas e inflamatorias en general.Las flores de árnica, vía tópica, en forma de tinturas, macerados oleosos u otras preparaciones usadas directamente, o incluidos en la formulación de geles, pomadas, ungüentos… serían de utilidad en casos de contusiones, esguinces y en el tratamiento sintomático de afecciones reumáticas y dolor muscular y/o articular. También en la resolución de hematomas y en la preparación de músculos y ligamentos para evitar lesiones debidas al ejercicio cotidiano o a un esfuerzo físico intenso,e incluso, pueden resultar eficaces en casos de insuficiencia venosa, acompañada o no de edemas.

Los principales componentes de la flor de árnica son lactonas sesquiterpénicas y también contienen un pequeño porcentaje de aceite esencial (0,2-0,3%), que también se encuentra presente en las raíces, rizomas y frutos (aquenios).

 

 

 

 

 

 

 

VITAMINA D

¿Qué es la vitamina D?

La vitamina D es una vitamina liposoluble implicada en múltiples procesos fisiológicos.A pesar de nombrarse como una vitamina, no sería una vitamina en sentido estricto ya que los seres humanos no dependen exclusivamente de ella a nivel dietético: aproximadamente el 20% de la vitamina D3 se aporta con la dieta. Además de la dieta y de los complementos alimenticios, puede obtenerse endógenamente por la acción de la luz: el 80% de la vitamina D se sintetiza por la piel  a partir del 7-dihidrocolesterol después de la exposición a la radiación ultravioleta B (UVB).La vitamina D puede tener un origen vegetal (ergosterol), que por la acción de la luz del sol se convierte en ergocalciferol o vitamina D2, forma en la que suele encontrase en alimentos enriquecidos con vitamina D y complementos alimenticios. En el caso que tenga un origen animal (7-dehidrocolesterol), por la acción del sol sobre la piel se convierte en colecalciferol o vitamina D3.

¿Para qué sirve la vitamina D?

La vitamina D es necesaria para el mantenimiento de la mineralización de huesos y dientes regulando el metabolismo del calcio y del fósforo. La vitamina D también tiene efectos que van más allá de la salud ósea, afectando de manera determinante a los sistemas inmune, endocrino, y cardiovascular. La vitamina D contribuye al desarrollo y mantenimiento óseo normal. Una deficiencia severa de vitamina D puede causar raquitismo en niños y osteomalacia en adultos. Algunos estudios observacionales han relacionado niveles insuficientes de vitamina D con una mayor susceptibilidad o severidad de enfermedades autoinmunes, como diabetes mellitus tipo 1, esclerosis múltiple, artritis reumatoides o lupus eritematoso sistémico.

  • La vitamina D contribuye a la absorción y utilización normal del calcio y el fósforo.
  • La vitamina D contribuye al mantenimiento de niveles normales de calcio en sangre.
  • La vitamina D contribuye al mantenimiento de los huesos en condiciones normales.
  • La vitamina D contribuye al funcionamiento normal de los músculos.
  • La vitamina D contribuye al mantenimiento de los dientes en condiciones normales.
  • La vitamina D contribuye a la función normal del sistema inmunitario.
  • La vitamina D contribuye al proceso de división celular.

Sol y vitamina D

El sol es la fuente principal para poder realizar la síntesis de vitamina D en la piel. En torno al 90% de la vitamina D utilizada normalmente, proviene de la síntesis endógena. Tomar el sol diariamente durante 30 minutos sería suficiente para tener una síntesis adecuada de vitamina D.

Unidades de medida de la vitamina D

La vitamina D se mide en unidades internacionales (UI) o microgramos de colecalciferol.

1 mcg de vitamina D = 40 UI de vitamina D.

Algunos factores que disminuyen la síntesis de vitamina D3 son: poca exposición al sol, gran contaminación atmosférica o abuso de protección solar. Con el paso del tiempo, la piel va perdiendo la capacidad para convertir la provitamina D en colecalciferol.

Tanto la vitamina D2 como la D3 aportadas por la dieta, necesitan la presencia de grasas para una correcta absorción. La acción de la bilis es fundamental para una adecuada absorción de las vitaminas liposolubles, por lo que disfunciones hepáticas o de la vesícula biliar, pueden alterar la absorción de la vitamina D.

 ¿Cuál es la dosis diaria mínima recomendada de vitamina D?

En la actualidad, en la Unión Europea, el valor de referencia de nutrientes (VRN) para la vitamina D son de 5 mg (actualmente en fase de consulta), es decir 200 UI, por tanto, una cápsula con 4.000 UI de vitamina D3 aportaría el 2000% del VRN.

La toxicidad por vitamina D (hipervitaminosis D) no ha sido observada como resultado de la exposición solar. La toxicidad por vitamina D induce a una concentración anormalmente elevada de calcio (hipercalcemia), lo que podría resultar en pérdida de hueso, cálculos renales y la calcificación de órganos como el corazón y riñones si no es tratada. Se ha observado hipercalcemia posterior a dosis diarias superiores a 50.000 UI de vitamina D. En general, la toxicidad por vitamina D es muy poco probable en personas saludables con niveles de ingesta menores a 10.000 UI/día.

Alimentos que contienen y son ricos en Vitamina D

Como la vitamina D es una vitamina liposoluble, abundará en alimentos grasos, principalmente de origen animal. En el caso de los vegetales, una fuente apreciable de vitamina D son las pipas de girasol, pero en general las cantidades de vitamina D en los vegetales son poco relevantes.

Alimentos ricos en vitamina D

  • Aceite de hígado de bacalao
  • Sardinas y boquerones
  • Atún y bonito
  • Quesos grasos
  • Margarina
  • Hongos (champiñones, shiitake)
  • Huevos
  • Otros pescados frescos
  • Quesos curados y semicurados
  • Quesos frescos
  • Leche y yogur