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PON FRENO A LA CAÍDA DEL CABELLO CON PLANTAS MEDICINALES

La pérdida de cabello es un proceso diario que nos afecta a todos. Cada día perdemos entre 50 y 100 cabellos, algo intrascendente si tenemos en cuenta que, de modo general, ya que depende del color del cabello, tenemos en torno a 120.000. Para tener alopecia es necesario que esta caída se vea muy superada y que la pérdida de cabello no se vea compensada con el crecimiento correspondiente. La pérdida de cabello puede considerarse una cuestión estrictamente estética, pero en algunos casos tiene repercusiones a nivel emocional, pudiendo afectar tanto a hombres como mujeres. Además de seguir una dieta equilibrada, con abundancia de alimentos frescos y de calidad, conseguir una buena gestión del estrés y en definitiva, seguir unos hábitos lo más saludables posibles, podemos reparar en la utilidad de las plantas medicinales para frenar la posible caída del cabello y mejorar su aspecto. Aspecto que también reflejará la salud de cada persona, en su sentido más amplio. Estas son algunas de las plantas medicinales más usadas tradicionalmente en el contexto de la salud capilar.

Suplementos tópicos y orales a base de extractos de sabal (Sabal serrulata), han demostrado efectos positivos en personas con alopecia androgenética o calvicie común, debida principalmente a la acción de las hormonas masculinas o andrógenos y efluvio telógeno (caída repentina del cabello en un período de tiempo limitado que afecta principalmente a mujeres jóvenes). El extracto de sabal inhibe los dos isoenzimas de la 5-alfa-reductasa (enzima que permite la conversión de la testosterona en dihidrotestosterona, un andrógeno activo). El exceso de dihidrotestosterona (DHT) reduce la fase anágena (período de crecimiento del cabello, con una tasa de crecimiento media de 1 cm al mes) y aumenta la fase telógena (fase de reposo, que dura de 2 a 3 semanas).

Un flujo sanguíneo inadecuado al cuero cabelludo también puede ser otra razón para la pérdida de cabello debido a la menor cantidad de oxígeno y nutrientes que lo alcanzan. Diferentes estudios han descrito cambios en la vascularización del folículo piloso según la etapa del ciclo capilar (mayor durante la fase anágena) y también una menor irrigación sanguínea e hipoxia, en algunos tipos de alopecia. El ginkgo (Ginkgo biloba), tiene una acción vasodilatadora, protectora capilar y aumenta la tolerancia a la hipoxia. Esta acción del ginkgo a nivel de mejora de la vascularización del folículo piloso se ve potenciada con el romero (Rosmarinus officinalis) que a sus acciones antioxidantes y antiinflamatorias se unen las vasodilatadoras y protectoras vasculares. El romero se ha utilizado tradicionalmente para evitar la picazón en el cuero cabelludo y mejorar el grosor del cabello, así como su crecimiento, gracias a su capacidad para mejorar la regeneración celular. El aceite esencial de menta (Mentha x piperita) aumenta la circulación en el área donde se aplica. Este hecho puede ayudar a promover el crecimiento del cabello durante la fase anágena. En modelos animales, el aceite esencial de menta utilizado tópicamente aumentó la cantidad de folículos pilosos, la profundidad de los mismos y el crecimiento general del pelo.